Leer, leer, leer
Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que se quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las olas, las humanas emociones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer, ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?

Miguel de Unamuno. Escritor español. Gran conocedor de la cultura clásica, en 1891 ocupó la cátedra de gramática en la universidad de Salamanca, de la que posteriormente (1900–1914) sería
rector. Perteneció al grupo de escritores finiseculares que se hicieron eco de la crisis de la vida política y literaria española.
En su obra, que abarca todos los géneros, aparecen las constantes de su pensamiento: el autobiografismo, la obsesión religiosa, el ansia de inmortalidad, el descubrimiento
del paisaje castellano, el concepto de «infrahistoria», etc. En su narrativa (en la que tiene gran importancia el diálogo), muestra además una visión de la vida provinciana española con sus
conflictos domésticos y los problemas que supone la convivencia: Paz en la guerra (1897); Amor y pedagogía (1902); Niebla (1914), a la que denomina «nivola» para diferenciarla de la novela
decimonónica, plantea uno de sus temas más obsesivos y dramáticos: el de la identidad.