Según datos nacionales, sólo el 9.8% de los alumnos de tercero de primaria comprenden lo que leen (Pronalees), mientras que el 1% de alumnos de 15 años logra competencias de lector experto y el 16% tiene dificultades para comprender lo que lee (PISA–OCDE).
De aquí surge el programa L.E.H.E.R. (Leer, Escribir, Hablar y Escuchar Reflexivamente) desarrollado por la Secretaría de Educación de Guanajuato, que tiene como fin que los alumnos y maestros desarrollen las competencias comunicativas necesarias para aprenden con independencia, generar conocimientos y seguir aprendiendo a lo largo de la vida, a través de la integración y articulación de diversas acciones que posibiliten el disfrute, la reflexión, valoración y uso del lenguaje hablado y escrito en distintas situaciones académicas y sociales.
Es decir, este programa va encaminado a lograr lectores autónomos; niños, jóvenes y adultos que no lean ni escriban por obligación; que comprendan lo que leen, que seleccionen sus propios textos y que puedan aportar puntos de vista de lo que han leído.
L.E.H.E.R. no es un programa nuevo, sino que articula los diversos actores, programas ya establecidos y acciones para desarrollar competencias comunicativas y pretende, además, actualizar y capacitar a maestros, directivos y equipos técnicos para que desarrollen estrategias didácticas de enseñanza y evaluación con enfoque comunicativo y funcional, y al mismo tiempo se formen y consoliden como usuarios efectivos del lenguaje. Ampliar gradualmente los acervos bibliográficos (libros, videos y software educativo) de las escuelas, así como utilizar mecanismos efectivos para su uso continuo dentro y fuera de la escuela. Dinamizar la participación de jefes de sector, supervisores y directores en la orientación, seguimiento y evaluación y, sobre todo, alentar y fortalecer la participación de padres de familia, instituciones y comunidad en el cumplimiento de la tarea que realiza la escuela para la formación de alumnos y maestros lectores.
Es decir, no sólo se trata de dotar de una gran cantidad de libros a las escuelas, sino promover en las instituciones educativas el uso de materiales como parte de las estrategias de enseñanza y aprendizaje que se trabajan en el aula y fomentar en las mismas familias el gusto por la lectura; a fin de cuentas, de nada servirá enriquecer el acervo bibliográfico de las escuelas si el material no se utiliza.
Por ello, las acciones que acompañan al programa L.E.H.E.R. están enfocadas a la capacitación de maestros, quienes se convertirán en los principales promotores de la lectura entre las
familias. ¿Cómo?, muy sencillo: la lectura debe ser un hábito familiar, como sentarse a comer a la mesa. Los padres de familia pueden leer en voz alta a sus hijos pequeños, rescatar la
narración de cuentos y leyendas, hablar con sus hijos sobre lo que ellos leen y, sobre todo, escucharlos. Habrá padres de familia que por algunas circunstancias no aprendieron a leer, pero
pueden darle a sus hijos la oportunidad de acceder a los estudios y aprender de ellos; así como un padre de familia puede fomentar la lectura en sus hijos, así los hijos pueden sembrar en los
padres la inquietud de leer.
Así, L.E.H.E.R. va más allá de la escuela, va hacia el hogar, a la convivencia y a la inteligencia misma del niño.
Tal vez en el futuro será difícil medir el gusto por la lectura, pero el hecho de que los mismos niños busquen los libros y los pidan prestados para llevarlos al hogar, nos dará más luz de esperanza a quienes fomentamos este programa.