Generalmente se cree que los girasoles
siguen el curso del sol. No es así... la verdad es que el sol sigue los movimientos de
esa pequeña flor que nadie ve.
Cuando por la mañana se abre al día, el sol abre también su gran corola de rutilante luz. Se va inclinando la flor de Oriente hacia Occidente, y el sol la sigue hasta el ocaso. Cierra la flor sus pétalos para dormir y el sol también apaga su luz... y duerme.
Todo esto no lo sabe nadie. Yo sí lo sé... pero lo voy a olvidar ahora mismo para no contradecir a los demás... la equivocación de todos suele ser más amable que la verdad de uno solo.