Los límites de mi piel
Mi piel es mi límite, mi frontera. Es una línea movediza que me aleja o me aproxima. Tiene la posibilidad de atravesar sensaciones y entender lo mágico del estremecerse.
Pone énfasis en contactos plenos y es capaz de dibujarme para que otros me vean de espaldas, de frente y de perfil. Puede enmarcarme para que yo tenga sombra y también darme la posibilidad
de reflejar todas las tonalidades y de captar todas las temperaturas del día.
Suele a veces erizarse, enojarse, y atreverse y contornear los dedos de la mano para amenazar o acariciar.
Suelo utilizarla como abrigo o como disfraz.
Considero que ella es hipersensible. A veces me aprieta hasta hacerme llorar. Otras veces se afloja tanto que puedo reír hasta atrapar el sentido del placer.
Pienso que para ella yo soy un mapa. Sí, un mapa al que describe con todos los accidentes topográficos, orográficos y demás gráficos. Es tan atrevida que me conmueve.
Mi piel, mi límite y mi frontera, suele darme la forma del abrazo para que me una a otras pieles sin diferencias, porque ella no ve ningún color, sólo la esencia del ser humano que
dibuja.
Elizabeth Carpi, profesora de Castellano, Literatura y Latín, especializada en Metodología de la Investigación Educativa.
Radica en Corral de Bustos, en la provincia de Córdoba, Argentina.
Ha participado en varias ferias del libro a nivel nacional, provincial y zonal. Escritora e ilustradora de diversos libros.
Su amplio currículum lo pueden conocer abriendo el documento en Word
desde aquí.