"¡Feliz quinto aniversario, Gabriel!"
No es, desde luego, un pastel de cumpleaños.
Tampoco es de aniversario de matrimonio, o de recepción profesional.
El pastel ostenta el emblema de Alcohólicos Anónimos.
Yo advierto ahí toda una historia humana de lucha y de victoria. La historia de un hombre que combatió contra la fuerza de un vicio –enfermedad– que parecía invencible... ¡y lo venció! Se elevó ese ser humano sobre la miseria de sus debilidades y conquistó su sublime victoria. Cinco años se cumplían de su triunfo.
Alguien dirá: "qué poca cosa es un pastel para celebrar el espléndido logro de aquel hombre". Pero atrás del pastel está el cariño de los suyos... y su orgullo y felicidad.
Sin conocerlo... yo saludo a ese ser humano admirable... y le digo desde aquí:
¡Feliz quinto aniversario, Gabriel!